Cathode Ray Tube Amusement Device

Juegos de guerra y bits de historia

Para empezar con los bits de historia, con este primer “juegos de guerra”, diré que no quiero contarte todo el recorrido de los videojuegos, sino sus pequeñas historias.

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Para empezar con los bits de historia, con este primer “juegos de guerra“, diré que no quiero contarte todo el recorrido de los videojuegos, sino sus pequeñas historias. Lo curioso, esos momentos que han cambiado el curso de los acontecimientos y, también, los que pudieron hacerlo y se quedaron en eso, anécdotas. Eso sí, me gustaría empezar por el principio o casi.

Cathode Ray Tube Amusement Device y sus Juegos de guerra en Micromania.es

Cathode Ray Tube Amusement Device podría considerarse el primer Juego de guerra.

Hay quien dice que el primer videojuego fue Spacewar!, sí, aquel que inspiró en parte la película Juegos de Guerra con Matthew Broderick, Ally Sheedy y compañía. Quizá tengan razón, pero también los que dicen que fue Tennis of Two. Aunque si tiramos de hemeroteca y de Wikipedia, leeremos el título Cathode Ray Tube Amusement Device de 1947. Incluso antes que el primer intento de ajedrez en pantalla. ¿Cuál fue realmente el primer videojuego? Creo que la respuesta está en la propia definición de la palabra. Necesitamos tener algo que juegue en una pantalla. Da igual su tamaño, el objetivo o la tecnología empleada. Si lo vemos y podemos interactuar, lo podríamos considerar un videojuego. Con algunas limitaciones, claro.

Por ahora, parece que tenemos ganador. Cathode Ray Tube Amusement Device nunca llegó a comercializarse. Sin embargo, quizá nació con esa intención. Sus responsables fueron  Thomas T. Goldsmith Jr. y Estle Ray Mann. Estos patentaron la idea un año después de presentar el invento. Es más, si consideramos lo más básico de este “juego”, veremos que cumple con los requisitos: tenía una pantalla, analógica eso sí, con interactividad por parte del usuario y un objetivo. Además, lo podemos meter en el saco de los juegos de guerra, para dar título a este primer Bits de historia. ¿Estamos contentos?

La esencia de Cathode Ray Tube Amusement Device eran los sistemas de lanzamiento y control de cohetes de la segunda guerra mundial. Aunque en las películas norteamericanas se centraran en los combates aéreos, la fuerza silente de los submarinos o los héroes sin apenas recursos, la tecnología también “explotó” durante la guerra. Tampoco es que los misiles guiados o las armas láser acompañaran a cada soldado, pero había mucho que mostrar. Cada guerra parece ser un detonante para la industria de su época, una motivación para ponerse a trabajar y que las máquinas produzcan sin parar. Esta historia es solo un ejemplo más de ese aspecto económico y de desarrollo que tienen los conflictos bélicos. Es algo triste, pero se confirma una vez más.

¿Te imaginabas que los videojuegos tienen un origen militar? Nunca nos han faltado ejemplos para pensar así. Solo hay que mirar películas como Juegos de guerra para hacernos una idea.

Un tubo de rayos catódicos algo rudimentario, un punto que se dibuja sobre ella, la pegatina de un avión y unos controles analógicos. No hacía falta nada más para dejar volar la imaginación. Hablamos de los tiempos en que los los libros aún eran la mayor fuente de historias y entretenimiento universal. Los juegos de guerra se jugaban en salas con generales en búnqueres que preparaban la Guerra Fría. Habrá a quien la máquina le recuerde los sticks analógicos de los pads, sobredimensionados claro. Pero el objetivo tiene mucho que ver con lo que hacemos ahora en millones de colores, pantallas planas y hasta realidad virtual. Apuntar, disparar y confiar en nuestra habilidad.

Seguro que las cosas eran más lentas, pausadas, con esperas que se hacían infinitas hasta que empezábamos cada partida a estos juegos de guerra y sin el glamour de las mejores máquinas recreativas. Pero debemos tener presente que, en 1947, hubo quien jugó a destruir aviones. En plena postguerra, con una idea que sacaron de los sistemas de radar que se usaron en un conflicto mundial. ¿Te atreves a pensar lo que pueden dar de sí los sistemas actuales y cómo llegan a nuestras casas desde el campo de batalla?