Star Citizen, lo nuevo de Chris Roberts para PC.

Star Citizen: Chris Roberts vuelve y eso es una gran, y galáctica, noticia

Chris Roberts es el creador de Wing Commander, Freelancer y Star Citizen. Tres juegos unidos por su amor al espacio, los cazas de combate y la épica galáctica.

, ,

Hay pocas noticias que puedan conmover a un ‘pecero‘ cuando lee estos días las páginas de información generalista de videojuegos, que andan centradas y a la gresca por PS4, Xbox One y cosas parecidas. Pero ha habido una que a mí por lo menos, me ha hecho sentir que volvía 20 años atrás, a principios de los 90 cuando los 286 y 386 eran los nombres de los procesadores Intel y un chaval nos hacía la vida un poquito más alegre desde una compañía llamada Origin con unos juegazos apoteósicos llamados Wing Commander.

Efectivamente, me estoy refiriendo a Chris Roberts, fundador de Origin y de muchas otras cosas más que, como desarrollador de videojuegos que tiene el defecto de, como la cabra tirar al monte, mirar día tras día a las estrellas. A las del espacio. A las que aplica siempre su talento y un infalible olfato cargado de imaginación que le lleva a tener los santos bemoles de llamar a su empresa Roberts Space Industries.

Uno, que es hijo de La Guerra de las Galaxias (que no Star Wars) siempre soñó con eso de pilotar una nave y, como si de un simulador de vuelo se tratara, abrir comunicaciones con la nave nodriza en pleno espacio profundo, organizar escuadrones para acabar con el enemigo o activar la radio para decir aquello de “aquí rojo-dos“. Así que cuando Chris Roberts nos regaló Wing Commander os podéis imaginar la emoción. La excitación. No cabíamos de felicidad en nosotros mismos los ‘starwareros‘ que llevábamos 20 años mendigando una ración de space-war-simulation en PC. Y Origin nos la dio, así como Lucas (¡¡Lucaaaaaaaas!!) lo hizo después con sus X-Wing o TIE Fighter.

Y no sólo lo hizo (lo de mirar a las estrellas) con Wing Commander. Más tarde se marchó de Origin y fundó otra compañía, Digital Anvil, en la que hizo un juego que iba de… ¿de qué iba a ir? Pues del espacio. De naves, de enormes estaciones espaciales y de misiones. Freelancer se llamaba y lo lanzó Microsoft (la Microsoft que sacaba juegos para PC) y aunque llegó a España, nunca estuvo traducido al español. En este proyecto estuvo hasta el año 2000, luego se bajó del carro y Microsoft Game Studios lo acabó sin él…

Y llegamos a 2012. Momento en el que Chris Roberts anuncia en su web que tiene nueva epopeya en mente y que va de… ¿de qué va a ir? Pues del espacio. De naves, de planetas remotos y de estaciones orbitales: Star Citizen. Un proyecto que puso en su página web para buscar financiación de la comunidad con Kickstarter o RSI (Roberts Space Industries) y que le ha salido redondo alcanzando los 10,5 millones de dólares, por lo que será una realidad que podremos disfrutar como enanos los amantes del deep space.

Mirad, este es el vídeo con el que convenció a la comunidad de que invirtiéramos dinero en su juego… disfrutad del mensaje inicial, que es una ‘estocá en tó lo alto‘ a los consoleros (jajaja).

Si sois como un servidor, un fiel acólito de la religión Originiana de Chris Roberts, estáis a tiempo de conseguir algunos regalitos espectaculares para dentro del juego, como la nave espacial de la serie 300 fabricada por Origin Jumpworks (¡¡Origin, este tío es genial!!) y que sólo estará disponible en esta fase de crowdfunding. Cuando el juego salga ya nadie podrá tenerla. ¿Queréis saber cómo es esta maravilla? Dentro vídeo…

Pues lo dicho. Dios bendiga a Chris Roberts y ójala que Star Citizen sea el comienzo de una nueva saga que, aprovechando los portentosos hitos gráficos de nuestras tarjetas AMD y Nvidia nos hagan vivir el espacio como nunca antes lo hemos visto. Que ganas tenemos ya. ¡Ah!, y que no sea online sino MUY online. Y que podamos vivir como si fuera un MMO gigantesco y que sea un mundo persistente. Y que… y que… bueno, lo dejo. Debe estar hablando mi yo de los 90. El que le pedía a su 386 más de lo que sus 33 Mhz eran capaces de poner en marcha.