Más remakes para el futuro

Versión 2.0: remakes, reinicios y lavados de cara (2)

Nuevos remakes y puestas al día de juegos clásicos han asaltado la actualidad en las últimas semanas. ¿Por qué, de repente, se han puesto tan de moda?

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Sinceramente, no tenía previsto un nuevo post sobre remakes. Pero es que la realidad es la que la es. Me hago viejo. No es una queja. No es nostalgia. Es un hecho. Cuando te sale la primera cana en la barba, en el metro un muchacho te pide la hora y te dice “gracias, señor” -¿cómo que señor, niñato? ¡Soy joven! ¡Joven! ¡A mí me gustan los videojuegos!-, y cada vez que sale un juego nuevo piensas: “si esto ya lo he visto, ya lo hizo (pon aquí un nombre de estudio que lleve 10 o 15 años cerrado) con (y aquí, el juego en cuestión)”, es que te haces viejo, amigo.

Outcast tendrá su remake

Si reconoces esta escena por haberla jugado en su momento, que sepas que habrá remake, casi seguro… y que te haces viejo, amigo.

Seremos, tú y yo, todo lo jóvenes de espíritu que queramos y nos habremos mamado la historia de los videojuegos desde su inicio, lo que queda muy molón. Pero eso implica que te haces viejo.

Y con lo fan que soy del retro (ya te digo, lo viví, lo mamé, quizá como tú, así que como para no serlo, ¿eh?), lo que me gustan los juegos clásicos y de vez en cuando volver a ellos y echarme unas partidillas, y lo que me gustaría que más de algún valiente se atreviese a poner al día muchos de ellos, como ya pedí en su momento, lo que me estoy encontrando las últimas semanas ya me parece un poco excesivo.

Sí, excesivo, a mí, al que se le saltan las lágrimas buscando cacharros de los 70 y 80 por eBay -que no comprando, ya me gustaría-; al que se ha vuelto a jugar Blade. The Edge of Darkness enterito después de que GOG lo sacara por menos de tres euros en una promoción hace varias semanas -comprado, descargado sin DRM y acabado de principio a fin con el Caballero. ¡Y me sigue pareciendo un pedazo de juego brutal!-; al que según se anunciaba que el remake de Rise of the Triad estaba disponible para reservar en Steam, se metió, se lo compró y se descargó el Apogee Throwback Pack -no siempre tiempos pasados fueron mejores-. A mí, me parece excesivo lo que está pasando.

El apoyo de plataformas como Kickstarter, que permiten a cualquier estudio buscar financiación para desarrollar proyectos que las grandes compañías no pueden, no quieren o no se atreven a llevar a cabo, en gran parte ha sido el detonante de muchas de estas revisiones de juegos clásicos. Algunos llevados a cabo por los mismos creadores del juegos original. Y mira que me alegro de muchos de estos remakes, como el regreso de Outcast, un juego que no llegó a tener en su momento todo el éxito que se merecía y que quizá ahora tenga una segunda oportunidad. O de esa puesta al día de Syndicate, con parte del equipo que trabajó en Bullfrog en su momento.

Pero también en algunos casos se mezcla todo: estudio original, apoyo de una gran compañía y puesta al día canónica, con alguna novedad en jugabilidad -es que si no…-, caso de Flashback,  que los ex de Delphine vuelven a traer a la vida. O una apuesta por una gran producción, que en algunos casos trae casos espectaculares de renovación de sagas, como Deus Ex Human Revolution o el esperado -por mí, al menos- Thief, para 2014.

Thief tendrá su remake en 2014

Volver a meterse en la piel de Garret será ahora mucho más realista, en el remake de Thief.

¿Por qué tanto remake?

E insisto. Me gusta. Pero me debato entre la nostalgia y la incredulidad. ¿Por qué, de repente, tanto remake? ¿Cómo es posible que 10, 15, 20 años después estemos con los mismos juegos? No, no es un hecho exclusivo de la industria del videojuego, según miras al cine, la cosa se está desmandando del mismo modo. Pero, allí, son mas “cool” y dicen que hacen “reboots” de personajes y series (Batman, Superman…), aunque sus fuentes, además, ni siquiera son originales en muchos casos, sino que salen de otros medios como el cómic. Y, relativamente, ha pasado mucho menos tiempo entre original y puesta al día. La del videojuego es una industria joven, eso es lo malo, muy, muy joven, y uno podría pensar que no ha pasado tanto tiempo como para que hayamos agotado ya las ideas, ¿no?

Sí, sé que no es posible una industria en que cada lanzamiento sea un prodigio de originalidad. No puede haber un BioShock Infinite tras otro. Tampoco es deseable. La variedad de juegos debe ser tan grande como la de jugadores. Una industria de verdad se basa en eso, en llegar al máximo público posible cubriendo también los nichos y géneros minoritarios y, sí, los remakes. ¿Por qué no?

Quiero volver a meterme en la piel de Garrett, en la de Cutter y, si fuera posible, en la de Edward Carnby -pero mejor que la última vez, por favor-. Me encanta ver que algunos nombres clásicos vuelven a la palestra. Y sigo disfrutando de series que me apasionan -aunque algunas lleven más de 10 años ahí, haciéndose más atractivas gráficamente con cada nueva entrega, pero… ¿ofreciendo algo nuevo?-.

Wolfenstein, el remake

El nuevo Wolfenstein intentará aportar algo nuevo a la jugabilidad en su remake.

Pero mi duda sigue ahí, ¿por qué, de repente, tanto remake? Si el PC fuera Nintendo, que vive en su “remake” eterno con los mismos personajes de siempre -bueno, no quiero ser injusto, hay renovaciones brillantes en sus sagas-, se entendería como una filosofía propia  y válida, pero siendo una plataforma abierta… no sé.

Seguiré disfrutando, con todas mis dudas, de muchos de ellos -de todos los que pueda-, mientras el señor con canas que me mira desde el espejo sepa, en el fondo, que el chaval que se lo pasaba en grande hace años con aquellos amasijos de píxeles ya no puede mirar con los mismos ojos al supuesto mismo juego, aunque mejor hecho. Solo puede preguntarse si, pese a ser más atractivo a la vista, sigue siendo tan divertido como antes, o es casi mejor, como decía el poeta, no volver a donde una vez fuiste feliz.