Gods Will Be Watching es una experiencia actual con apariencia ochobitera.

Gods Will Be Watching se ríe de las críticas a su dificultad

Menos de dos semanas después del lanzamiento, Deconstructeam ha publicado la actualización “Mercy Update” para suavizar un poco el altísimo nivel de dificultad de su juego Gods Will Be Watching. La polarización sobre la complejidad del título seguramente proviene de que no hay mecánicas de “grinding” como en cierto videojuego de rol japonés sino que hay que repetir una y otra vez acciones y diálogos hasta la extenuación.

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Gods Will Be Watching es un videojuego independiente español que se lanzó a finales de julio después de una exitosa campaña de mecenazgo en Indiegogo tras su éxito como prototipo en la competición Ludum Dare 26. Desde entonces el público y la crítica han estado divididos sobre su valoración de esta “aventura de decisiones”.

Gods Will Be Watching facilita el juego con un nuevo nivel de dificultad.

La socarrona imagen promocional de la actualización demuestra que en Deconstructeam se han tomado bien las críticas sobre la dificultad.

Como si de un auténtico juego español ochobitero se tratase, se trata de un título donde la pura suerte, la repetición y una dificultad absolutamente desmedida son claves. Los propios Deconstructeam ya lo sabían y el lanzamiento original incluía dos niveles de dificultad, uno de los cuales se describía chistosamente como “éste es el que vas a elegir cuando te canses de morir”.

El día 7 de agosto, el equipo publicó en Steam y otras plataformas digitales la actualización Mercy Update, que incluye un nuevo nivel de dificultad/modo de juego donde es más fácil conseguir que todos los rehenes sigan con vida en cada nivel. Además, la probabilidad de ciertos acontecimientos aleatorios negativos se reduce, lo que hace más sencillo avanzar cuando te encuentras con un Game Over y reinicias el nivel o la partida guardada.

Gods Will Be Watching: tremenda dificultad y jugabilidad abierta

Desde muchas publicaciones sobre videojuegos a nivel internacional se ha criticado Gods Will Be Watching por ser un videojuego que pone a prueba constantemente tu capacidad de sufrir: jugabilidad repetitiva, una dificultad elevadísima y elementos de puzles que son semialeatorios. Después de haber jugado al prototipo y al juego final puedo decir que es cierto que muchas de las mecánicas dependen un tanto de la suerte, con sutiles signos en forma de cambios en las animaciones de los personajes, el tiempo, los sonidos.

Cuando empiezas a jugar nunca sabes qué hacer, las pruebas iniciales siempre acaban en muertes grotescas y poco a poco, piensas que no hay manera de que todo acabe más o menos bien. Ése es el mérito de Gods Will Be Watching, el saber que hay una solución 100% satisfactoria escondida debajo de múltiples capas de repetición, muerte y dolor. Y al final, tanto la satisfacción como el sufrimiento son dos emociones muy personales que pocas veces una pieza cultural nos provoca a la vez. Si seguimos con Gods Will Be Watching hasta el final, las elecciones a lo Heavy Rain nos llevan a un final que puede ser mejor o peor, pero que sin duda es nuestro.