La licencia de Duke Nukem pertenece sí o sí a Gearbox

Gearbox, Interceptor y 3D Realms estaban de juicios por la licencia y los derechos de Duke Nukem, y parece que Gearbox se quedará finalmente con el rubio cachas.

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Gearbox Software, Interceptor Entertainment y 3D Realms parecen haber resuelto sus diferencias y han acabado el litigio que tenían entre manos en torno a la propiedad de la marca Duke Nukem. Es irónico pensar en que alguien tiene poder sobre el rubio más badass de los videojuegos, pero así es la vida, y parece que Gearbox será a partir de ahora quien tenga los derechos completos sobre futuros juegos de la franquicia.

La demanda de Gearbox no le preocupa a Interceptor... demasiado.

Duke Nukem Forever es el último juego oficial del personaje y fue desarrollado y publicado con Gearbox, que ahora tiene sus derechos de nuevo oficialmente.

 

Todo esto comenzó a comienzos de 2014 con rumores en torno a Duke Nukem: Mass Destruction, un RPG en perspectiva cenital con toques de RPG. El juego no se llegó a anunciar jamás oficialmente, pero en Gearbox aseguraban tener los derechos sobre la saga desde 2010 por mucho que en 3D Realms aseguraran que no era así y siguieran trabajando de forma privada con ella en proyectos, según Gearbox, ilegales.

Mike Nielsen, CEO de 3D Realms, aseguran que no hicieron nada de esto de mala fe, que trabajaron con Interceptor sin ocultar nada y que en cuanto Gearbox se puso en contacto con ellos, cesaron toda actividad. Esto paró por completo el desarrollo de Duke Nukem Reloaded.

Los términos de este acuerdo no han sido revelados oficialmente, pero desde Gearbox aseguran que ellos son los propietarios legales de todos los derechos de la franquicia Duke Nukem. Y con esto, se acabaron las tonterías en torno al personaje, que empezaron ya en 2013 cuando 3D Realms demandó a Gearbox porque no les habían pagado las royalities de Duke Nukem Forever, aunque luego se arrepintieron, o algo, y llegaron a disculparse públicamente por este movimiento.

En fin, que esto es un cachondeo digno del personaje, que no sabemos todavía si se toma en serio o a coña a sí mismo, como estas empresas que pelean por él.