Minecraft: culpado de que un niño lleve armas al colegio

Minecraft, el popular juego indie de aventura y construcción, tiene la culpa según un padre de que su hijo haya ido a clase con una pistola y un cuchillo.

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Culpan a Minecraft de que un niño lleve al colegio una pistola, un cargador con seis balas, un cuchillo para carne y una almádena (un martillo para romper piedras como el usado en el juego). ¿Dónde ha sucedido esto? Pues en Estados Unidos, claro. La noticia ha sido difundida por la cadena de televisión WFTV de Orlando, en el estado de Florida, lugar en el que el niño, de sólo 9 años, se ha presentado en el colegio con ese arsernal.

Culpan a Minecraft de que un niño lleve armas al colegio

Captura de pantalla que refleja la violenta temática de Minecraft, un juego que, según el padre de la criatura, tiene la culpa de que su hijo, de sólo nueve años, fuera a clase armado.

Minecraft tiene la culpa según el padre

La pistola y la munición son del padre de la criatura, quien, en lugar de asumir su responsabilidad por dejar algo tan peligroso al alcance de un menor, lo primero que hizo ante las autoridades fue echarle la culpa a Minecraft, el famoso juego indie obra de Markus “Notch” Persson. Según el padre, el niño se presentó así pertrechado en la escuela porque es muy aficionado a Minecraft, un juego en el que se utilizan cuchillos y armas para defenderse de los zombis. El niño, por su parte, ha sido formalmente acusado de los cargos de posesión de arma de fuego en las inmediaciones de un colegio, posesión de un arma oculta y posesión de un arma de fuego por un menor. De momento ha sido sentenciado a arresto domiciliario.

¿Qué será lo próximo? ¿Que un drogadicto pastillero eche la culpa de su adicción al Pac-Man? Quién sabe. En Estados Unidos todo puede ocurrir. Minecraft está clasificado con la etiqueta PEGI para mayores de 7 años, un requisito cumplido por el niño. Sin embargo, en Estados Unidos el etiquetado que se aplica es el de ESRB, y ahí figura como no recomendado para menores de 10 años, por lo que ya tenemos lío. En cualquier caso, la realidad es que no se trata de un juego especialmente violento, ni con una violencia realista. No hay duda de que el pobre chico está confundido y necesita ayuda; la ayuda de adultos responsables que no dejen armas de fuego por ahí y que sean capaces de asumir su responsabilidad como educadores.