19/05/2024
Lo ponemos entre comillas porque lo que ocurre es que Australia no ha clasificado por edades a Hotline Miami 2 debido a su violencia, por lo que no puede publicarse.

Hotline Miami fue un juego polémico por su representación de la violencia. No se cortaba un pelo a la hora de mostrar vísceras y cabezas estalladas y todo en él, desde sus personajes hasta su historia, nacían y morían en la brutalidad más gratuita. Y no pasaba nada, porque así son los videojuegos, un vehículo magnífico de sensaciones y de sentimientos, incluso si estos son negativos. En Australia, sin embargo, no piensan igual y han decidido que Hotline Miami 2 no se lanzará, por ahora, en su territorio.

hotline miami 2

Para ser exactos, no es que Australia haya prohibido nada, pero como si lo hubiera hecho. Su organismo de clasificación por edades no ha dado el visto bueno a Hotline Miami 2, y sin él, no va a poder publicarse en territorio australiano. ¿Por qué no ha aceptado el juego? Porque en un momento de su historia, Hotline Miami 2 recrea una violación a una mujer. Si bien parece que todo forma parte de la metahistoria del juego, donde un estudio de cine rueda los supuestos sucesos del juego original, para Australia esto era demasiado.

Evidentemente, mostrar una violación, incluso con los gráficos pixelados y poco ‘realistas’ de Hotline Miami 2 es un problema en un medio como el videojuego, que tradicionalmente estaba dirigido a un público juvenil y que aún hoy se considera un entretenimiento ligero y se menosprecia como algo más. Por supuesto, mostrar algo tan sensible como un acto de violencia sexual en un videojuego requiere cierto tacto y hacerlo bien, no sirve con recrearlo como puro morbo, así que hasta no jugar a Hotline Miami 2, no podríamos decir si esta suspensión es adecuada o no.

Sea como fuere, conociendo el historial de Australia con los videojuegos, que son carísimos, para empezar, y que han visto muchos problemas para publicarse cuando ha habido alguna clase de violencia extrema en ellos, nos inclinamos más a creer que las instituciones han tenido poco estómago o que no han entendido bien el juego.