Occupy White Walls es arte

El futuro del arte, hoy, con Occupy White Walls

Occupy White Walls es un movimiento cultural que traspasa la pantalla del ordenador y se mete en muchos aspectos de nuestras vidas. ¿Es el futuro del arte?

El incendio del Museo Nacional de Brasil en Río de Janeiro ha sido un desastre para la Humanidad. Décadas de trabajo y milenios de evolución se han perdido para siempre. Pero no es un caso aislado. ¿Qué pasaría si hubiera sido un museo de arte, como el Prado o el Louvre? ¿Y si le ocurriera a un museo totalmente virtual como Occupy White Walls?

Al apagar el ordenador, todos los cuadros del mundo quedan guardados. Parte están en la unidad de almacenamiento local y el resto en miles de servidores repartidos por todo el planeta. Disponibles en móviles, puntos de información y cualquier sitio con una pantalla. Es algo que quizá llegue pronto. Mientras lo hace, podemos jugar a imitarlo, con una iniciativa que está entre lo lúdico, profesional y la vanguardia cultural.

El movimiento Occupy White Walls (oww.io) ha nacido y no es una protesta contra un gobierno concreto. Lo es a favor de mantener la cultura, mientras adopta formas que puedan atraer al más diverso grupo de personas. Pero no hablamos de ideas, sino de algo que podemos encontrar en Steam, aunque aún tenga mucho trabajo por delante.

Ocupa esas paredes que no existen

En la descripción de la tienda de Valve leemos una descripción más o menos familiar. OWW u Oguouguou, que es como podría pronunciarse, se define como un cajón de arena de construcción. Un ‘sandbox’ como los hay a cientos y que nos permiten jugar en el presente, pasado, futuro y mundos de fantasía. Pero ahí parece acabar cualquier similitud con un GTA o Minecraft.

Si tomamos como base en qué género lo engloban sus responsables, el siguiente término sorprende. Se trata de un MMO donde la inteligencia artificial lo controla todo. Precisamente, esto último es lo que puede cambiar la forma en que vemos los juegos. No solo este, sino los que están por venir en todo tipo de géneros.

Con una base que nos invita a construir un edificio, lo siguiente es rellenarlo. Aquí es donde más podemos hacer y resulta imprescindible esa IA (D.A.I.S.Y) de OWW. Una que empieza guiada, como tantas otras, por el ser humano. Con un objetivo, que es colocar obras de arte en las paredes. Sí, tenemos que construir museos. Algo tan sencillo como esto, sin necesidad de crear las obras a mano. Tampoco necesitamos rompernos la cabeza en años de carrera universitaria o visitas a salas de arte.

Una forma de encontrar el gusto, bueno o malo

Los primeros pasos de OWW entrañan elegir el tipo de edificio y diseñarlo. Podemos imitar a los zares de Rusia y elevar paredes casi hasta el cielo. Que la obra de arte sea el contenedor, incluso con el interior vacío. Aunque también nos valdría algo más vanguardista, con muros blancos, todas las salas iguales y esa sensación de que flotamos frente a los cuadros.

Se aprecia algo extraño en este título que, de momento, no podemos ver como un videojuego. Es algo que puede cautivar a arquitectos, marchantes de arte, estudiantes o a cualquiera. Porque puede ser tan exigente como queramos. No hace falta preparación previa. Pero se valorará la experiencia y conocimiento.

Quizá haya dos formas de enfrentarse a este muro en blanco. Una empieza por lo mínimo. Ver obras de arte y seleccionar las que nos agraden, sin más. Las paredes se rellenarán conforme le dediquemos tiempo. Mientras la inteligencia artificial de OWW se encarga de conocer nuestras preferencias. Es ese modo guiado por el que podemos descubrir que tenemos un gusto exquisito o que somos la vanguardia del arte, de los que aún no se pueden catalogar.

La potencia de la nube y que vaya a estar disponible para todo el mundo pueden ser la clave. Porque, como cualquier proyecto ambicioso con IA, necesita rodaje. El que proporcionarían millones de personas con sus colecciones y gustos. Pequeños cambios y sugerencias nos pueden ayudar a encontrarnos a nosotros mismos. Conseguir que el siguiente cuadro nos haga sentir algo que jamás ha conseguido una obra pictórica… o de cualquier otro tipo.

Una revolución en el arte:Occupy White Walls

Por un lado, tenemos lo que nuestro subconsciente y educación pueden influir en cada elección. Por otro, la potencia de la computación distribuida, que intentará averiguar cómo somos realmente. ¿Se acabaron los expertos que recomiendan contra los gustos del comprador? Entendemos que no, que habrá modas siempre y ganas de transgredir. Pero lo que puede ayudar a conseguir OWW es la popularización del arte.

Con forma de juego, estamos ante algo que cualquiera puede conseguir y disfrutar. No tiene por qué ser menos divertido que cualquier simulador, aunque no sea un Theme o un “Sim algo”. Su libertad para construir está a la altura de muchas otras opciones. Además, el enfoque hacia la creación de una comunidad está claro. Esta es la base para su futuro, que haya personas detrás.

Si OWW consigue atraer a expertos en arte, que lo usen de forma profesional, ya será un logro. Si, mientras tanto, los niños lo ven como un juego, puede que se consiga algo excepcional. Que no se pierda la pasión por los museos entre las nuevas generaciones. Eso sí, en el mundo físico, seguirán los originales a salvo, esperemos, mientras las paredes y almacenes continúan con su imparable rellenado. ¿Es Occupy White Walls el futuro o el presente del arte?